21 de marzo: día internacional para la eliminación de la discriminación racial

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Ese día, en 1960, la policía abrió fuego y mató a 69 personas en una manifestación pacífica contra las leyes de pases del apartheid que se realizaba en Sharpeville, Sudáfrica. Al proclamar el Día en 1966, la Asamblea General instó a la comunidad internacional a redoblar sus esfuerzos para eliminar todas las formas de discriminación racial y étnica.

Y en el 2017, en la civilizada Europa, esta discriminación no sólo no ha disminuido sino que va en aumento. Pero lo mismo ocurre en Estados Unidos con un presidente que promueve los muros y los controles basados en perfiles raciales. Está claro que esta discriminación racial y étnica es un hecho demasiado frecuente que afecta a millones de personas en todo el mundo.

El racismo y la intolerancia pueden adoptar diversas formas: desde la negación de los principios básicos de igualdad de las personas hasta la instigación del odio étnico que puede llevar al genocidio, todo lo cual puede destruir vidas y fraccionar comunidades.

Da igual que en la Conferencia Mundial contra el Racismo, 2001 se realizara la Declaración y el programa de acción de Durban, donde se dice entre otras cosas las siguientes afirmaciones si aunque todas ellas muy correctas, todas ellas verdad, se quedan todas ellas en vanas palabras no llevadas a la práctica ni en los países más civilizados y considerados defensores de los Derechos Humanos:

Afirmamos asimismo que todos los pueblos e individuos constituyen una única familia humana rica en su diversidad. Han contribuido al progreso de las civilizaciones y las culturas que constituyen el patrimonio común de la humanidad. La preservación y el fomento de la tolerancia, el pluralismo y el respeto de la diversidad pueden producir sociedades más abiertas;

Declaramos que todos los seres humanos nacen libres e iguales en dignidad y derechos y están dotados de la posibilidad de contribuir constructivamente al desarrollo y al bienestar de sus sociedades. Toda doctrina de superioridad racial es científicamente falsa, moralmente condenable, socialmente injusta y peligrosa y debe rechazarse, junto con las teorías que tratan de determinar la existencia de razas humanas separadas

Observamos con preocupación que el racismo, la discriminación racial, la xenofobia y las formas conexas de intolerancia pueden verse agravadas, entre otras cosas, por una distribución no equitativa de la riqueza, la marginación y la exclusión social.

Da igual que en la Declaración de Nueva York para los Refugiados y los Migrantes aprobada en septiembre de 2016, los Estados Miembros de la ONU condenaron enérgicamente los actos y las manifestaciones de racismo, discriminación racial, xenofobia y formas conexas de intolerancia contra los refugiados y los migrantes, y se comprometieron a tomar medidas para combatir esas aptitudes y comportamientos, cuando miles de personas mueren ahogados anualmente en el Mar Mediterráneo, cuando en Grecia, en Libia, Siria, Turquia… estos refugiados continúan en campos donde los olvidamos y les privamos de los derechos de asilo, a pesar de los acuerdos firmados.

Sé que todos/as los que estamos leyendo esto pensamos que es totalmente absurdo considerarse mejor que otro ser humano por tener más o menos melanina en las células de la piel, que creemos que los derechos humanos son para todas las personas, no sólo para aquellas con poder económico elevado (cuanta hipocresía), que pensamos que el mestizaje nos mejora como sociedad y agranda nuestros horizontes y nos enriquece culturalmente. Pero no sólo hay que pensarlo, también tenemos que defenderlo con nuestros actos y con nuestras palabras.

En España existe un Consejo para la Eliminación de la Discriminación Racial o Étnica (web: http://asistenciavictimasdiscriminacion.org) cuyo teléfono gratuito es el 900203041 y su email info@asistenciavictimasdiscriminacion.org

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