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2ª sesión de análisis DAFO del municipio de León

20180718_DAFOEl lunes 23 de julio a las 18:00 realizaremos en la sede de Podemos León (C/Batalla de Clavijo 25) una nueva sesión DAFO de análisis del municipio de León, continuando el trabajo iniciado en la primera sesión DAFO del pasado 18 de julio para la realización del análisis estratégico del municipio.

En esta segunda sesión abordaremos los bloques de ‘cambio de modelo’ y ‘ciudad cercana, habitable, por la vida’, así como el espacio para otros temas no aboradados en los bloques anteriores. La sesión por supuesto es abierta a todas las personas que quieran participar, y no es necesario haber asistido a la primera sesión para unirse a esta segunda.

Sesión abierta de análisis del municipio de León mediante la metodología DAFO

20180718_DAFODesde el Círculo de Podemos León, a través de su grupo de trabajo de Municipalismo, hemos iniciado un proyecto para elaborar un programa electoral vecinal participativo para las elecciones municipales del 2019. Os invitamos a participar en este proyecto para conseguir el Programa de la Gente, porque desde el municipalismo que defendemos el mejor municipio sólo se entiende si es para la gente, con la gente y de la gente.

Iniciaremos esta andadura con un análisis estratégico de la situación actual del municipio de León, que realizaremos mediante la metodología DAFO, identificando Debilidades, Amenazas, Fortalezas y Oportunidades del municipio.

Te invitamos a participar en la sesión de análisis DAFO que realizarmos el miércoles 18 de julio a las 19:00 en la sede de Podemos León (C/Batalla de Clavijo 25). Tu participación es esencial, porque nadie como tú conoce los problemas y las necesidades reales de las personas que vivimos en León.

A continuación os dejamos un breve vídeo con el que conocer un poco esta metodología DAFO que vamos a aplicar:

21 de marzo: Día de la poesía

20180321_DiaPoesiaLa poesía no es la forma: estrofa, rima…” Es algo como el aire que respiramos y es el canto que espacia cuanto llevamos dentro. Son palabras que todas las personas repetimos sintiendo como nuestras, y vuelan” Gabriel Celaya.

La poesía se arraiga en lo más profundo de la vida, en el anhelo por los ideales utópicos. Es a la vez utopía y realidad, porque el poder de la palabra, de la poesía, puede transformar y mejorar una sociedad que se ha dormido en los laureles, que se ha resignado a aceptar la injusticia diaria, la pobreza y el frío de la insolidaridad.

La poesía debería estar presente en la cotidianidad: pintada en los muros de nuestras ciudades, en el interior de los autobuses urbanos, en los paneles publicitarios. Como un recordatorio de la sensibilidad que no debemos perder y que nos permita sacar lo mejor de nuestro interior, como una liturgia de respeto a la vida y la alegría.

Hace unos días recuperamos en las calles de León este sentimiento mientras nos manifestamos a favor de la igualdad de la mujer y en contra del deterioro de las pensiones. Y allí se alzó la poesía:

¿No oís lo mismo que yo?

¿No les escucháis mentir más cada día
de esa primavera que a cada falsedad
más se nos otoña, más nos hiela la vida,
tus sueños,
mis anhelos,
todas las esperanzas nuestras?

¿No contempláis lo mismo que yo?

¿Tal que yo no les veis cómo, histriónicos,
representan en sus cuevas,
¡nuestros palacios!
¡los que hicimos y pagamos!;
la conspiración de sus entremeses,
la comparsa de sus sainetes,
la comedia de su sabida complicidad?,
¿cómo forjan y ejecutan su traición,
la realidad de nuestras tragedias?

¿Seremos incapaces de arrancar
de nuestros cuerpos y gargantas
el intenso frío que nos habita
en este largo invierno,
en este lento morirnos
de engaño y latrocinio?

¿Capaces seremos de no enfermar de rabia?,
¿de no rompernos la voz, el alma, de no gritar: ¡Basta!?
¿Algún día florecerán, ya aún más hastiados nosotros,
acciones de esta contenida cólera?
¿De cada dolor un acto, de cada agravio
la exigencia de la justa reparación?

¿Algún día marcharemos, aun ya troncos secos,
deshojados, a conquistar la primavera?

¿No iremos…
aun solos y juntos, tú, mujer, y, hombre, yo,
y también tú, si es que aún estás vivo;
y tú que lees y tú que escribes y tú que escuchas…
y hasta tú que, distante o solo, tan sólo miras?

¿No marcharemos… solos… juntos…
una y otro y otra y otro y más y todos?
¡Solos!, sin más bandera que la Libertad.
¡Juntos!, sin más fin que la Igualdad.
¡Todos!, sin más arma que la Fraternidad.

¿No oís lo mismo que yo?
¿No veis lo mismo que yo?
¿Tan loco y solo estoy?

¿Capaces seremos de no enfermar de rabia?,
¿de no rompernos la voz, el alma, de no gritar: ¡Basta!?

JGCampal

Día del árbol (21 de marzo)

El ser humano se distingue de los demás animales por todo el acervo cultural que ha construido a lo largo de los siglos, pero además es un ser creador de símbolos. La necesidad de referentes simbólicos fue compartida con otras especies de humanos, y, cuando nos quedamos solos, uno de los símbolos más primitivos y universales que tuvimos fue el árbol. El árbol como eje del mundo, debido a que establece la comunicación entre los tres niveles del cosmos, sus raíces se sumergían en el suelo (inframundo, nivel subterráneo), la superficie de la tierra por el tronco, y el cielo por la copa y sus ramas. El árbol mantiene unidos los diferentes mundos.

20180321_DiaDelArbolSon muchas las culturas antiguas que han establecido su árbol central, ese que era tenido como axis mundi: el roble de los celtas – druida quiere decir, el que aprende del roble-, el tilo de los alemanes, el tejo cántabro, el fresno de los escandinavos (Yggdrasill otro árbol de la vida en el que habitan dioses y normas, águilas y otros animales con importantes misiones); el olivo de los árabes; el ashoka de los hindúes (se dice que fue bajo este mismo árbol que Buda alcanzó la iluminación); el abedul de los siberianos; el baobab africano; la ceiba maya y tantos otros que seguro os vienen a la memoria.

Posteriormente cuando el hombre y la mujer abandonaron el animismo primitivo y crearon a los dioses, no olvidaron a los árboles y asociaron a muchos de ellos con una especie arbórea. Los griegos tuvieron en cuenta encinas, olivos, laurel y granado, sin olvidar el ciprés y el manzano. Las manzanas doradas del jardín de las Hespérides eran famosas por proporcionar la inmortalidad. Inmortalidad que también daba el melocotonero que cuidaba la diosa china de la inmortalidad (fácil, verdad) en el jardín del Emperador de Jade en el centro de la tierra. Inmortalidad y conocimiento; porque el Árbol del bien y del mal –manzano para muchos, higuera para Miguel Ángel en los frescos de la capilla Sixtina- proporcionaba saber.

El árbol, símbolo de la vida y la fertilidad al que se le atribuyen siempre poderes de salud, saber, suerte y prosperidad. Árbol que sujeta el mundo. Árboles que nos dan la vida ya que hacen que este planeta sea un lugar habitable. Árboles que deberíamos cuidar, conocer y reverenciar. Las culturas antiguas no sabían de fotosíntesis, de captación de CO2, de cambio climático, de efecto invernadero; pero tenían un gran contacto con la naturaleza y un conocimiento innato de ella. Sabían de la importancia del árbol y su gran valor para la vida.